En mi antigua oficina (antes de la mudanza y del cambio de trabajo, y además porque es una de las casas más viejas de la ciudad), todos los días pasaba por una pinta escrita junto a un arco de la entrada. Perdóname. Una sola palabra conjura tantas historias.
Ya nunca voy por ese rumbo, pero la dichosa palabreja me acompaña.
Es el título de la primera novela del buen Julio Pesina, el único Hulk en cautiverio conocido por el hombre. Y también de la ganadora del Premio Binacional de Novela Joven Frontera de Palabras/Border of Words 2007-2008. You do the math.
Salimos a las 8 de la mañana. Primera parada, las gorditas de Don Toño en Jaumave (las gorditas de "Don", de acuerdo al letrero pintado sobre la puerta). Después, coctel de camarón con aguacate en el restaurante "La Pesca", en Tula. Comida en "Los Generales": chiles en nogada, verduras y arroz con elote. Al regreso: parada estratégica en una panadería de Jaumave, de esas tradicionales que ya no vemos en Victoria.
Hace exactamente tres meses que Sara Uribe me invitó, al igual que a otros amigos, a escribir ocho cosas que me gustaría hacer antes de morir. Pues bien, tarde pero segura, aquí van:
1. Por sugerencia de un amigo: contestarle a Sara. Ya puedo tacharlo de mi lista.
2. Publicar, alguna vez, mis textos. Un libro de poemas, puede ser.
3. Hacer un posgrado, de preferencia fuera de (como diría el buen Hulk, quien por cierto contestó muy puntual) este sucio agujero.
4. De la mano con el anterior: vivir algún tiempo en el extranjero. Londres me encantaría, pero si no, acepto sugerencias.
5. Casa, carro, seguridad.
6. Familia.
7. Aprender a disfrutar sin remordimientos. Ah, aunque como me gusta eso de estarle dando vueltas a las cosas que no puedo cambiar.
The name of the author is the first to go followed obediently by the title, the plot, the heartbreaking conclusion, the entire novel which suddenly becomes one you have never read, never even heard of,
as if, one by one, the memories you used to harbor decided to retire to the southern hemisphere of the brain, to a little fishing village where there are no phones.
Long ago you kissed the names of the nine Muses goodbye and watched the quadratic equation pack its bag, and even now as you memorize the order of the planets,
something else is slipping away, a state flower perhaps, the address of an uncle, the capital of Paraguay.
Whatever it is you are struggling to remember, it is not poised on the tip of your tongue, not even lurking in some obscure corner of your spleen.
It has floated away down a dark mythological river whose name begins with an L as far as you can recall, well on your own way to oblivion where you will join those who have even forgotten how to swim and how to ride a bicycle.
No wonder you rise in the middle of the night to look up the date of a famous battle in a book on war. No wonder the moon in the window seems to have drifted out of a love poem that you used to know by heart.
Your are Dorothy Parker - a cute little smart-ass, armed with rapier wit and agile hands. You run with the foremost minds of your generation. You are appreciated in your own time, as well as after your death.
Sería tan sencillo encontrar la calma en el mundo de la imaginación. Pero yo siempre he tratado de vivir en los dos mundos al mismo tiempo y no abandonar uno de ellos por culpa del otro.